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Comentario
de
Gloria Tristani
Comisionada
Comisión Federal de Comunicaciones
Sesión Conjunta de Legisladores de Puerto Rico
San Juan, PR
11 de febrero de 1998

I. Introduccion

Gracias por tan gentil introduccion y gracias al Presidente del Senado, al Presidente de la Camara y a esta asamblea reunida aqui hoy por el honor que me brindan. Me siento muy alagada al hablarles hoy como la primera puertorriquena que ocupa el cargo de Comisionada en la Comision Federal de Comunicaciones, el Federal Communications Commission, que llamaremos FCC.

Antes de hablarles sobre mi perspectiva como Comisionada y especificamente sobre el mundo de las telecomunicaciones, quisiera compartir con ustedes un poco sobre mi persona. Como ustedes saben, naci y me crie no muy lejos de aqui, en el area del Condado. Aunque ya hace mas de 16 anos me fui de la Isla del Encanto al Estado del Encanto -- Nuevo Mexico -- y recientemente a Washington, Puerto Rico siempre ocupa un lugar especial en mi corazon y en mi alma. Siempre regreso fisicamente a Puerto Rico por lo menos una vez al ano, pero en mi espiritu Puerto Rico siempre esta presente.

Mucho de lo que he logrado en mi carrera y en mi vida, es debido a Puerto Rico -- a la buena educacion que recibi y a los valores inculcados en mi por mi familia y por el pueblo. Ademas, cuando decidi entrar en una carrera publica y postularme para un puesto electivo en Nuevo Mexico, fueron mi familia y amigos puertorriquenos que me dieron el mayor apoyo. Y cuando el Presidente Clinton me nombro al FCC, fue otra vez Puerto Rico que me brindo tremendo apoyo y reconocimiento. Por eso, quiero decirle gracias a Puerto Rico y a mis hermanos y hermanas boricuas. Esta boricua lo agradece del alma. Espero poder representarles en Washington como ustedes bien lo merecen.

lI. Perspectiva general de temas actuales sobre

telecomunicaciones en Washington

Me gustaría ahora darles una actualización sobre las telecomunicaciones en Washington. Antes de comenzar, sin embargo, tengo que decir que se siente un poco extraño ofrecer la perspectiva sui géneris de la capital de la nación, después de haber estado en Washington solamente tres meses. Pero mirando retrospectivamente, siento que en esos tres meses, he tomado decisiones difíciles, equivalentes a un período de tres años. Desde esa perspectiva entonces, supongo estar capacitada para ofrecerles algunas observaciones desde el mismo centro de Washington.

Toda discusión de telecomunicaciones en Washington comienza con la ley de telecomunicaciones de 1996. La ley celebró su segundo cumpleaños justo la semana pasada, el 8 de febrero. Aunque decir "celebró" sería cuasi un eufemismo, más preciso sería decir la ley sobrevivió su segundo año. Los medios de comunicación han hecho evaluaciones inquisitivas sobre el éxito o el fracaso de la ley en estos dos años. Yo preguntaría, "¿respecto de qué?" Si la comparamos con las expectativas que se suscitaron cuando se aprobó la ley, yo diría que hasta el momento, la ley ha fallado. Pero las expectativas de está ley eran irracionalmente elevadas. La industria de las comunicaciones, los medios de comunicación y el público genuinamente querían creer que la ley era el ingrediente final para un "enorme salto hacia adelante" en la era de la informacion.

Si la ley se midiera con expectativas más realistas, yo diría que, gracias a ella, se ha logrado un modesto éxito hasta el momento, y está destinada a ser un gran éxito. Para mejor o para peor, el éxito de la ley de 1996 será medido en la competencia de compañías telefónicas que provean servicios de llamadas locales. Hay evidencia que la competencia local está emergiendo. En 1997, nuevas compañías telefónicas locales aumentaron su número de líneas de teléfonos en un 300 por ciento, de 500,000 a 1.5 millones. Ese número se proyecta se duplique en los próximos 11 meses. Los nuevos participantes ahora representan el 2.6% del ingreso total. Y los 10 mayores competidores tienen interruptores (de acceso telefónico) en 132 ciudades, en 33 estados y en D.C. Aun cuando esto representa progreso real, la mayoría de esta competencia ocurre con la clientela de negocio, no en el grupo de los clientes residenciales.

He escuchado evidencia anecdótica que la competencia residencial está en camino. Hace dos semanas, la FCC, sostuvo una audiencia sobre el progreso de la competencia local telefónica. Escuchamos a un número de compañías, dos de las cuales tienen como objetivo, el mercado residencial - Cox y RCN. Estas compañías están haciendo avances significativos, en sobrellevar los obstáculos para ingresar y competir en el mercado local. Les están ofreciendo a los consumidores, un paquete de servicios que incluye cable local y de larga distancia y acceso al Internet. Mientras esas compañías serán las pioneras en ingresar al mercado residencial, pueden incrementar el apoyo de Wall Street a competidores residenciales. Estas compañías también pueden persuadir a otros a invertir, ya que el responder a las necesidades de los mercados residenciales, puede generar muchas ganancias.

El progreso hecho por los nuevos participantes me hace pensar que la ley será muy positiva para los estadounidenses. Pero aun más que el progreso en sí, hasta el momento, baso mi punto de vista tan optimista en los principios del corazón de la ley -- competencia y servicio universal. El reemplazar monopolio por competencia nos coloca en el lado correcto de la historia, y ayudará a proporcionarnos un mejor estilo de vida.

Los nuevos proveedores de telecomunicaciones crearán muchos nuevos trabajos. Ellos también harán los negocios estadounidenses más eficientes y productivos en innumerables maneras. Ésto se convertirá más evidente en tanto que la economía global exponga a todas las industrias a la competencia extranjera y nuestro sistema de comunicaciones dé a los negocios estadounidenses una ventaja competitiva.

La segunda razón por la cual estoy seguro que la ley de 1996 será vista como un éxito, es su renovado compromiso al servicio universal. El servicio universal garantiza que todos los cuidadanos puedan gozar de servicios telefónicos basicos y avanzados. La ley le indica a la FCC, que arregle el servicio universal por dos razones interconectadas: para que funcione bien en un mercado competitivo y para que no reduzca la competencia. Reformar el servicio universal requiere que la FCC y las comisiones regulatorias estatales modifiquen grandes sumas de dinero en el dinámico mercado de las telecomunicaciones. Ésto es extraordinariamente difícil de hacer, y yo felicito a mis predecesores por el tremendo progreso que ellos comenzaron reformando el servicio universal.

También sé que hay difíciles decisiones aún por tomar. Pero yo estoy muy entusiasmada en esta tarea pues creo que el servicio universal ha sido uno de los programas más exitosos en los que nuestro gobierno se haya embarcado jamás. En zonas poco pobladas en donde es extremadamente costoso construir redes telefónicas, los programas de servicio universal le permiten a un estadounidense promedio, gozar de servicio telefónico. El servicio universal también permite a la gente pobre a quedarse en la red telefónica. En Puerto Rico, los programas de servicios universales han facilitado llevar servicio telefónico a miles de hogares. El beneficio que ha significado para estas personas, el poder hacer uso del servicio telefónico, no es cuantificable en dólares. De este modo, mientras comienzo mi nuevo trabajo en la FCC, yo quiero que Uds. sepan que estoy comprometida a desarrollar una política que preserve lo obtenido a través del servicio universal, y que nuestras reglas permitan una competencia justa que beneficie a los consumidores.

III. El impacto de la ley en los estados y otras jurisdicciones

Siempre ha sido importante para los reguladores federales y estatales, el trabajar juntos, desde que en la mayor parte de los casos han estado regulando la misma red. Pero la necesidad de cooperación y diálogo entre los reguladores estatales y federales, incrementó significativamente cuando el Congreso de Estados Unidos aprobó la ley de 1996. La ley replantea viejas responsabilidades y crea nuevos deberes para la FCC y los estados.

Yo anticipo una relación más fuerte que nunca antes, entre los reguladores estatales y federales. En los últimos dos años, el personal de la FCC ha tenido un gran contacto con las comisiones estatales. Creo que estas relaciones de trabajo han establecido la base para una asociación más íntima y productiva. Además, cuatro de los cinco comisionados de la FCC, asumimos el cargo solo tres meses atrás. Creo que ahora es el momento perfecto para evaluar nuestras relaciones con las comisiones estatales.

Debido a mi cargo anterior, como comisionada estatal, yo simpatizo con las demandas y responsabilidades de los comisionados de estados. También estoy consciente de las enormes diferencias entre los múltiples comisionados estatales. Por ejemplo, ellos tienen una variedad de filosofías sobre cómo mejor servir a sus ciudadanos; tienen distintos niveles de recursos; y entre ellos mismos los hay con diferentes niveles de experiencia y áreas de responsabilidad. Todos esos factores influyen en cómo los comisionados estatales hacen su trabajo. Yo creo que estas diferencias son algo positivo, y que la FCC debería tener cuidado en no reprimir y sofocar la creatividad de los estados. Debemos recordar que varias de las comisiones estatales habían tomado pasos importantes en pro de la competencia, bastante antes que la ley de 1996 fuera aprobada. Esos experimentos estatales ayudaron a informar al Congreso mientras se redactaba el borrador de la ley de 1996.

En suma, yo creo que la FCC tiene gran confianza en la habilidad de las comisiones estatales en atender a los intereses de sus residentes. De hecho, es el servicio a sus ciudadanos, lo que une a la FCC y a las comisiones estatales. Esa es la razón, por la cual yo creo que vamos a tener una relación productiva con los estados en los años venideros. Y yo agregaría que personalmente estoy ansiosa por trabajar con Phoebe Isales, Casandra Cardona y Vicente Iturrino de la junta reguladora de telecomunicaciones de Puerto Rico, the Puerto Rican Telecommunications Regulatory Board.

IV. Impacto de la ley en Puerto Rico

Con todo ésto en mente, ¿qué hace la ley para Puerto Rico? En general, yo espero que la ley tendrá el mismo impacto en Puerto Rico como en muchos otros estados - mejorará nuestra economía persuadiendo a más compañías a proporcionar servicios de telecomunicaciones. Ello creará empleos, bajos precios y mejorará la calidad del servicio.

Un ejemplo en Puerto Rico, es el servicio telefónico inalámbrico. Ustedes probablemente hayan notado el mayor acceso a dicho servicio y la reducción de precios en los teléfonos celulares en los últimos dos años. Ello se debe en parte a la ley de 1996 y a las reglas de la FCC que cambiaron la manera en que las compañías telefónicas locales y los portadores inalámbricos, se compensaban por las llamadas que se transferían los unos a los otros. Y con los frecuentes tapones aquí en Puerto Rico, pienso que ¡mayor oferta de servicio inalámbrico y más económico, sería extremadamente popular para Puerto Rico!

La competencia también está llegando a las compañías que prestan servicio de llamadas locales. Muchos de los portadores nuevos, están planeando ingresar al mercado de llamadas locales de aquí. He sido informado que ellos aún están haciendo sus planes de negocio y construyendo su red. El día menos pensado, espero que ustedes vean los beneficios que se desprenden de la competencia telefónica local, como ustedes ahora disfrutan del servicio inalámbrico.

Adicionalmente, la ley de 1996 creó un fondo que ayudará a los colegios y bibliotecas a conectarse con el Internet. Específicamente, el fondo proporcionará descuentos del 20 al 90 por ciento para colecciones internas y acceso al servicio Internet. El fondo del programa de apoyo a las escuelas y bibliotecas, viene de contribuciones de portadores de telecomunicaciones de acuerdo a sus ingresos. Yo creo que este programa tendrá enormes beneficios educacionales para los niños. También debería de mencionar que el Departamento de Educación de los Estados Unidos ha financiado un programa que ha ayudado a colegios en Puerto Rico a obtener acceso al Internet y capacidad para el desenvolvimiento de enseñanza a distancia. Mañana tengo pensado visitar dos colegios aquí en San Juan y escuchar directamente de boca de los estudiantes, cómo esta tecnología está influyendo en su educación.

También quiero mencionar brevemente otras dos secciones de la ley de telecomunicaciones que tienen un impacto real en Puerto Rico. Una es la llamada requisito de "índice de integración" (rate integration requirement). Dice que un portador de comunicaciones a larga distancia, que sirva a un punto del litoral, debe emplear el mismo índice estructural que usa para los servicios de la zona continental. El requisito del índice de integración es de vital importancia para Puerto Rico. Debido al índice de integración, ¡es más económico llamar por teléfono de Puerto Rico a Estados Unidos continental, que a otro punto de la isla! Sin el requisito de índice de integración, las tarifas para las llamadas de larga distancia se elevarían muchísimo, y el bienestar de Puerto Rico -así como el de otros estados y territorios - decrecería eventualmente. Yo les aseguro que estoy comprometido a mantener en vigor el requisito de índice de integración.

La otra sección de la ley que podría afectar a Puerto Rico sustantivamente, es, naturalmente, las nuevas provisiones del servicio universal. Hoy, 76 por ciento de los hogares puertorriqueños, tienen servicio telefónico local. Eso representa un gran progreso respecto del 25 por ciento del nivel de penetración [en el mercado] de 1974. Pero el 76 por ciento es mucho más bajo que el 94 por ciento de índice de penetración de Estados Unidos continente. Estoy muy preocupada por el número de hogares en Puerto Rico que no tienen servicio telefónico. Esta preocupación se debe en parte, al hecho de que soy nativa de Puerto Rico, pero principalmente porque yo creo que ningún estado o parte del sistema estadounidense del servicio universal, debería ir tan retrasado con respecto a los demás. Yo voy a tener muy presentes las circunstancias de Puerto Rico, mientras participe en los esfuerzos de la FCC para implementar las nuevas reglas del servicio universal.

V. Otros asuntos importantes ante la FCC

Aun cuando asuntos de la telefonía me ocupan mucho tiempo en la FCC, hay dos temas a los cuales me quisiera referir brevemente. Lo primero es que me preocupa que las tarifas de televisión por cable se están elevando muy a prisa, y no me está suficientemente claro que las regulaciones del cable estén ofreciendo protección adecuada a los consumidores. Tampoco estoy convencida que los competidores del cable sean realmente capaces de mantener los precios del cable, balanceados. Apenas la semana pasada yo estaba en Miami en un programa televisivo de entrevistas que tenía líneas telefónicas abiertas al público. El problema #1 que escuché, fueron quejas de los elevados precios del servicio de cable. Entiendo que las tarifas del cable también se están convirtiendo en un problema para Puerto Rico, aunque no estoy familiarizada con los detalles de la situación aquí. Me gustaría que la FCC explore nuevas políticas de acción que promuevan competencia más efectiva y que protejan a los consumidores de tarifas irracionales.

Yo también estoy profundamente consternada acerca del nivel de violencia en la televisión, y especialmente el impacto de tal violencia en nuestros niños. Un niño promedio mira aproximadamente 25 horas de televisión por semana. Para cuando hayan completado la escuela primaria, los niños habrán mirado cerca de 8,000 asesinatos y 100,000 actos de violencia. Ustedes ya sabrán que, el Congreso promulgó la legislación V-chip como parte de la ley de 1996. El V-chip les dará a los padres de familia una herramienta poderosa para obstruir la programación que le desean prohibir a sus hijos. La FCC pronto emitirá una decisión explicando los requisitos técnicos del V-chip, incluyendo un horario de cuándo el objeto se deba agregar a los nuevos televisores. Nosotros también estaremos decidiendo si el sistema voluntario de índice de audiencia o ratings, desarrollado por la industria televisiva, satisface los objetivos del Congreso, bajo la ley.

VI. Conclusión

Una vez más, gracias por la oportunidad de hablar con ustedes hoy día. Éste es un gran honor para mí, y espero ansiosa trabajar con Uds. en mi nueva capacidad de Comisionada de la FCC.